Guillermo Carrión Páez – Sherpa Político

Ayudo a líderes y a sus equipos a comprender y transformar la realidad.

Las escasas perspectivas de reelcción de la alianza de gobierno de Córdoba, que hace más de 40 años articula un neocorporativismo de corte empresarial en la provincia son un asunto muy grave que debe ser analizado.

El peronismo de Córdoba en la persona de Juan Schiaretti y De la Sota supo construir una red de lealtadaes con doble comando donde siempre la dinámica interna fue la competencia de la tropa entre sí para que cada facción se esforzara en aportar electoralmente al proyecto común más que la otra y de esa manera obtener su recompenza en cargos y proyectos.

Ese sistema se desarticuló con la muerte del ex Gobernador De la Sota. Y se intento crear un sistema similar sustituto en el que el nuevo lider: Martin Llaryora, compartió el poder con Juan Schiaretti a nivel provincial, y con Alejandra Vigo, la esposa de Schiaretti, a nivel local de la ciudad de Córdoba.

Este sistema no fue perfecto porque en el camino que inició De la Sota: la incorporación del neomanagerialismo al gobierno de Córdoba, con el macho management y el sotf management, se descentró la identidad política del partido que conduce la coalición «Hacemos/Juntos por Cárdoba» (y sus diferentes Rótulos.

En muchos análisis se suele dejar de lado dos cosas que van de la mano. La lógica territorial. Y la ética en la función pública.

Porque es muy dificil explicar algo que la gente de a pie vive, pero no puede poner en palabras porque es algo que se impone por el poder, y porque es algo que es muy complejo y dificil de explicar.

Se impone por el poder la organización clientelar que construyó en las bases el peronismo. La gente sabe que hay plata a cambio de votos, más no sabe de donde viene la plata o que hacen los funcionarios despues de ser votados.

La lógica de construcción territorial de lealtades personalistas y caudillescas del peronismo local es injusto y está en las antípodas del mérito. Por este sistema, que premia la confianza en detrimento de la expertise se articulan las bases, los cuadros, las Juventudes Peronistas, y la gloriosa Juventud Universitaria Peronista de Córdoba.

En el medio de este proceso se produce el cisma identitario del que ya hemos hablado un poco en este blog: El desafío identitario de Martín Llaryora y otras notas).

Emerge el cordobesismo, como ideología política. Pero es una ideología compleja que articula muchas cosas:

  • El neogerenciamiento público.
  • El coalicionismo por sobre los partidos.
  • La aceptación de que el PJ cordoba se cerraría sobre si mismo en una estructúra hermética de cuadros/funcionarios y conduciría con una fuerte discplina a la alianza local.
  • Baja democracia interna legitimada como conducción carismática: los líderes equiparados a dioses o superhombres. Y ahora supermujeres.
  • Foco de indentidad negativa colocado en el kirchnersimo.
  • Foco de identidad positiva colocada en la idea de «Córdoba» entendida como el ser cordobés, como una idiosincracia que reconoce las contradicciones del cordobés desinformado, ignorante y sin formación política que sostiene:
    • Que si al gobernador le va bien, a Córdoba le va bien. Esto es una falacia.
    • Que si al presidente le va bien, a Córdoba le va bien. Esto es otra falacia.
    • Que es necesario tanto mercado como sea posible y tan poco estado como sea necesario. Esto es un mero eslogan.
    • Que todos tienen un precio.
    • Que la política es mera gestión de intereses económicos contrapuestos en el bastión del Estado provincial, las agencias, y las diversas carteras que disponen de presupuestos jugosos.
    • Que esta bien ser piola y mirar para el otro lado.
    • Que no importa de donde vengan los votos con tal de ganar (fraude electoral a Luis Juez, compra de votos en villas miseria aún a sabiendas que esa plata se termina gastando en drogas que destruyen la vida de las personas y promueven a cabecillas para-estatales que comercializan clandestinamente y compiten con la autoridad del estado en algunos territorios, a los que la alianza simplemente «compra» para las elecciones.
    • Consensualismo a fuerza bruta: todos deben acordar o estan en contra de la política o del bolsillo de los ciudadanos porque el conflicto político está completamente desincentivado en la esfera pública. Y esto opera como un filtro más hacia la ciudadania que impide que los políticos sean acountables, e incluso vapulea la disidencia democrática.
    • Esta dinámica centrípeta de la política cordobesa se ver promovida por las leyes de reforma del estado Cordobés y la eliminación de una cámara de la legislatura que hoy es mitad mas uno, o los que tengo más los que compro. Donde no hay un debate democrático genuino y muchos legisladores tienen pasantes precarizados, en condiciones de subordinación política extrema, y con miedo a la disidencia.
  • A demás el principal distrito electoral es la capital donde todo este se potencia por la cercanía y un sistema de participación vecinal que prohibe a los partidos políticos. Poniendo a los dirigentes con poder en una posicion de privilegio frente a los ciudadanos comunes que aunque quisieran no pueden dar la disputa partidaria
    • A- Porque no integran un partido
    • B- Porque los partidos no participan formalmente de la política vecinal, aunque es un secreto a voces que si lo hacen.
    • C – Una desconección entre las concjalías de la ciudad y la representación territorial, donde pesan más los cabecillas de los circuitos electorales, los financiadores electorales, que los concejales o representantes vecinales.
  • A demás se produce el fenómeno de Cámara de eco, como nadie se atreve a contradecir a los líderes: todo parece que marcha fantástico. Cuando en la realidad se cae a pedazos la institucionalidad, o las cuentas públicas, o la ética pública, o los principios democráticos.
  • En ese mar de inefectividad política hay personas que en el marco de sus acotadas capacidades y funciones «gestionan» creando valor público, pero sin cuestionar el status quo.
  • A demás se ha construido una narrativa del «coste» de la política que engaña a la ciudadanía haciendole creer que los gobernantes deben ser eficientes como los empresarios y no detenerse en debates estériles desde el punto de vista del mercado, la empresa, el emprendedorismo o la lógica de subsitencia económica familiar a la que se equiparan las cuentas públicas de forma populista, en su acepción despectiva y clientelar.

A toda esta sopa se la ha puesto a hervir al calor de haber ganado la última elección con un escasísimo margen, donde la continuidad de las carreras políticas, muchas veces con explotación laboral y promesas de puestos, cargos, blanqueos, o estabilidad económica (en el mejor de los casos) se ve amenazada.

Y esta vez la amenaza es posible. Y esto ha generado un caos interno en la coalición gobernante en el marco de un sistema de partido dominante para algunos como Jorge Mendez, o de partido hegemónico como otros como Juan Reynares, dos reputados académicos cordobeses.

Cuando se rompe la perpectiva de carrera, y no hay promesa que cohesione y nada para ganar siendo disciplinado, legal, y leal. Se rompe la disciplina política y empiezan a aparacer los monstruos. Esos que emergen cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer como dijo un aclamado filósofo social.

Entonces, Córdoba es un descontrol. La gente se corrompe para sobrevivir, porque no hay valor agregado en lo público que les permita construit valores económicos sobre él y proyectarse.

Y esto abarca a todos los poderes del gobierno, no solo ejecutivo y legislativo. La crisis también emerge en el sector judicial. Jueces cuestionados, fiscales cuestionados, ministerio publico cuestionado. Política criminal que no rinde cuentas, y que tiene la paradoja de incrementar la conflictividad social y la violencia urbana al mismo timepo que baja la tasa de homicidios. Esto según datos de COPEC.

Córdoba es un descontrol, porque tampoco escuchan a sus consultores. La mirada externa es necesaria cuando pasa todo esto que he relatado. Un consultor independiente de la organización que no esté comprometido debe ser escuchado porque de otro modo, se corre un gran riesgo: que la camara de eco se convierta en vision de tunel. Y los funcionarios crean que se las saben todas.

Bueno no.

Córdoba es un descontrol.


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