Guillermo Carrión Páez – Consultor Político

Ayudo a líderes y a sus equipos a comprender y transformar la realidad.

Voy a escribir esta entrada un poco fuera de la estructura de siempre.

Más analógica.

Quiero hablar de liderazgo. Veamos si sale bien…

Liderar es iluminar, mostrar en la oscuridad, en el caos, la chispa que nos hace sentir que hay un camino posible, y que somos capaces de transitarlo.

Cuando Zeuz le regaló a Pandora una ánfora sellada con la instrucción de que jamás la abriera y ella la abrió, relata Hesíodo, que todos los males del mundo fueron liberados: la vejez, la enfermedad, etcétera. Pero en el fondo de la vasija, antes de que Pandora pudiera cerrarla había una abeja de luz, la esperanza.

La gran pregunta es por qué la esperanza estaba guardada entre todos los males.

Liderar es comprender que uno debe convertirse en la chispa de la esperanza, porque debe enfrentar a los males del mundo.

Líder verdadero es el que conoció los males y no sucumbió ante la oscuridad, el que sabe mantener encendida la esperanza.

Llevar la esperanza, es liderar.

Esa esperanza puede tener muchas formas.

En mi experiencia con la escalada deportiva se tradujo muchas veces a la seguridad. Seguridad que da un excalador experimentado a un iniciado sobre como funciona el material, cuánto aguanta, como son las maniobras seguras, que errores deben ser evitados. Y sobretodo, comprender que existen los males del mundo, y por más que uno los mitigue, esos riesgos son reales y están ahí.

Pasar la chispa, es acompañar ese crecimiento, en el que nos encendemos con las esperanza y nos atrevemos a cruzar la oscuridad, saliendo entero. No ileso, pero sí vivo. Humáno. Con una nueva sensación del sentido personal.

En mi experiencia con la política, la chispa de la esperanza radicó en iluminar otras formas de seguridad: crear espacios de diálogo con respeto y con apoyo donde los iniciados se pudieran expresar libremente sobre sus ideas políticas, recibir críticas y aprender.

También la esperanza se dinamiza como la posibilidad de que se materialice una ambición política, lograr un objetivo, o sentir que logramos cumplir con algo que propusimos o nos propusimos. Liderar es aferrarse a la esperanza, de que el mundo puede ser distinto. De que nuestro rol por pequeño que sea, incide, transforma y realiza.

Liderar es entonces iluminar la oscuridad, llevar claridad a la estrategia. Es dar seguridad, crear un entorno saludable para la formación y la acción política. Es también proyectar un futuro posible y arrojarse hacia el.

Hoy más que nunca Argentina necesita un líder que comprenda esto.

Javier Milei desató todos lo males al romper toda convención política y de sentido sobre el Estado Social de Derecho, pero al mismo tiempo, liberó la esperanza…


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