«Criar un ciudadano en vez de un hijo: cuando el sujeto recupera la capacidad de escuchar al que piensa distinto, la política vuelve a tener sentido.»
Vivimos en una época paradójica: hiperconectados por plataformas digitales instantáneas, pero profundamente incomunicados en el plano de la deliberación pública. Mientras la conversación cotidiana se diluye entre algoritmos, intermediaciones asincrónicas y trincheras de opinión prediseñadas, una pregunta incómoda emerge desde las bases de nuestra vida comunitaria: ¿en qué momento renunciamos a ser el zoon politikon que concibió Aristóteles para aceptar pasivamente el rol de clientes cautivos del mercado y la coyuntura?
En este episodio nos sentamos a dialogar con Selmira, profesora de filosofía con más de seis décadas de trayectoria, formadora en el ámbito rural, trabajadora comunitaria y fundadora de la organización social Faidela. Desde una mirada humanista y pedagógica, y en contrapunto con la lectura técnica de la ciencia política y la consultoría, desglosamos las causas profundas de la apatía social, la autocensura moderna y la pérdida del sentido colectivo.
1. La palabra rota: comunicación en tiempos de algoritmos y demora
Uno de los primeros síntomas que abordamos es la transformación radical del diálogo intergeneracional. La palabra hablada y el encuentro cara a cara han sido sustituidos por una comunicación mediatizada y diferida.
Como señala la conversación, el retraso y la mediación digital no son neutros: generan ansiedad, borroneo del mensaje y una proliferación de discursos prefabricados. En lugar de un intercambio vivo, proliferan el bot, la cámara de eco y la validación tribal. Cuando no hay un «otro» disponible para escuchar con presencia real, el sujeto enmudece, se repliega en la autocensura o delega su criterio en el ruido de las redes.
2. De la supervivencia a la anomia: el sujeto que no puede pensar más allá del hoy
¿Por qué las generaciones actuales parecen rehuir a la militancia y al debate cívico con una resignación que no se veía ni en los periodos más oscuros de la historia argentina?
La respuesta de Selmira es categórica: la crisis económica estructural condena a generaciones enteras a remar como náufragos cotidianos. Cuando el tiempo vital se consume en garantizar la canasta básica y sobrevivir a la inflación o al desempleo, la energía cívica se agota. La dignidad humana se rebaja a un estado de alerta permanente donde resulta imposible proyectar comunidad.
Desde la ciencia política, esto conecta de lleno con los diagnósticos sobre la anomia y el repliegue individualista: la política deja de ser vista como una herramienta de transformación y pasa a ser percibida como un espectáculo ajeno o una trampa publicitaria.
3. La Ilustración Oscura y el vaciamiento democrático
El análisis va más allá de la coyuntura local y examina los fenómenos ideológicos globales. Analizamos la emergencia de corrientes reaccionarias vinculadas a la denominada Ilustración Oscura (Dark Enlightenment), posturas tecnofeudales que cuestionan los consensos democráticos nacidos de la Modernidad, los Derechos Humanos y el progreso humanista.
Estas corrientes, que permean en discursos antisistema globales y locales, promueven una desarticulación del lazo social. Se instala la idea de que la democracia deliberativa es ineficiente o prescindible, reforzando la figura del individuo atomizado que solo interactúa con el mundo a través del consumo financiero, la tecnología o el algoritmo.
4. La política como club cerrado: la crisis de los liderazgos y la deliberación
Otro de los puntos álgidos de la charla gira en torno a cómo los propios partidos y espacios de decisión expulsan la participación genuina:
- El verticalismo de la lapicera: El cierre de listas y la toma de decisiones cupulares entre pequeños grupos desplazan a las asambleas, los comités y la voz de la militancia barrial.
- El clientelismo institucional: Se sustituye al militante y al profesional por estructuras de lealtad condicionada.
- El límite de la deliberación: Apoyándonos en conceptos como los de Carlos Nino o las teorías de la deliberación democrática, discutimos cómo la falta de consensos reales transforma a las elecciones en meros trámites numéricos con un ausentismo creciente en las urnas.
5. Salir de la trampa: recuperar la dignidad ciudadana
¿Cuál es la salida ante este panorama de desencanto? Para Selmira, el camino no pasa necesariamente por la grandilocuencia ni por la liturgia tradicional de masas, sino por reconstruir la escucha interpersonal:
- Habilitar al otro: Reencontrarnos con la capacidad de dialogar y abrazar a quien sostiene posturas diametralmente opuestas (el viejo almuerzo de domingo donde radicales y peronistas debatían apasionadamente sin cancelar el lazo afectivo).
- Rechazar la identidad por consumo: Dejar de definir nuestro valor o pertenencia según la marca de ropa, la tarjeta de crédito o el acceso a bienes materiales.
- Formar ciudadanos, no solo hijos: Asumir la pedagogía política cotidiana en el hogar y en la escuela, dotando a las nuevas generaciones de pensamiento crítico frente a la manipulación publicitaria.
Conclusión y preguntas para el debate
Este episodio es una invitación a frenar la vorágine cotidiana, apagar el ruido de las notificaciones y repensar nuestro rol en la polis.
Te invitamos a escuchar el episodio completo y debatir en los comentarios:
- ¿Sentís que la inmediatez digital apagó nuestra capacidad de escuchar al que piensa distinto?
- ¿Cómo reconstruimos el liderazgo cívico frente al avance del desencanto?

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